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11
Jun

Tus ídolos también mean (o meaban)

Sea cual sea tu ídolo tengo que decirte algo: también mean. O mearon, si es el caso.

Así dicho, pues sí, suena muy de barrio, muy común, demasiado escatológico si quieres. “Clásico” o “popular” para otros, pero es la expresión perfecta para hacer entender que todos, todos, hasta los que ponderamos por encima de una masa inabarcable son o fueron personas tan débiles y a la vez tan fuertes como eres tú.

Entonces…Science - Physics - Albert Einstein

– ¿Puedo convertirme en el siguiente ídolo?

– Si tienes las mismas herramientas que él/ella (hablo de “herramientas” en tanto en cuanto a un cerebro), pues me temo que .

Pasa muchas veces que la gente que conoce a sus ídolos dicen que “se les cae el mito”, cuando realmente lo que se les cae es su “fosa autocreada”. Se encuentran ante un humano, un mortal, como tú, como yo. Caemos en la cuenta del espacio abismal entre nuestro sentimiento potenciado hasta la “perfección” comparado con la verdad: una perfecta imperfección.

No se trata de que dejes de admirar a Gandhi, Einstein, o sea quien sea tu/s referente/s. Se trata de tener la aspiración de crear tu mejor yo desde el camino que muchos otros marcaron. Sólo son mapas, fórmulas conocidas para crear la tuya. No son ejemplos a calcar ni para hacernos sentir enanos. Son gigantes sí, pero porque creyeron en el motor que de verdad les movía: sus pasiones.

mahatma_gandi-1Porque cuando encuentras tu pasión o pasiones encuentras tu certeza. Un billete directo para poder disfrutar cada segundo.

¿Te imaginas que conoces a Gandhi y te cae mal? ¿Parece imposible verdad? Incluso cómico… pero estoy seguro de que toda persona “subida hasta el cielo de las idealizaciones” se equivocó. Y seguro que MUCHAS veces. Por eso fueron sabios, por eso fueron ejemplos. Porque vivieron intensamente, con todas sus consecuencias en aprendizaje. Seguro que dañaron a alguien sin querer, seguro que alguna vez no fueron justos, seguro que tuvieron otros referentes, pero sobretodo supieron andar sin compararse en inferioridad. Y si alguna vez lo hicieron fue para luego saber entenderse a ellos mismos. Para después compararse con su realidad y con los ideales que suponen para ellos hacer algo que deje seña en este mundo. Y aquí está el quid. Y es que claro, uno se puede comparar con grandes genios históricos y decir, “joe, pero es que este tío/tía, es muy: listo, audaz, intrépido, valiente, lo que sea…” “Lo que ha hecho (en tal o tal campo) es…” ¿Y? Claro, es genial, ha aportado a la humanidad, ha creado su camino, y ha iluminado el de otros, pero, ¿por qué no lo tomas como una invitación para crear el tuyo?

Hacerse de menos es facilísimo porque puedes justificar tu inmovilismo.

Ahora, ¿por qué no ser el próximo ídolo? Ellos marcaron caminos. Las fórmulas para verlas y crear el tuyo. Brillar es andar consecuente a sentimiento, eso es sentido. Como esos ídolos. Sentido y sentidos. Ídolos de los de verdad, no de los que duran modas de revistas y tv. Los que perduran. Ídolos auténticos, que son fans del momento y de la creación. De la suma, del aprendizaje, del mirar, del sentir, de la naturaleza… Ídolos de los que mean, claro. Y pueden utilizar incluso esos instantes para maquinar su siguiente paso, un paso lleno de brillo. Auténtico, pequeño y enorme. Pasos… Humanos.

Al final ser adulto debería ser la acción de ser responsable y velar por crear tu propio brillo, de ser alguien a admirar. Cualquier otra actitud es seguir en el infantilismo de mirar hacia arriba sobrecogidos por algo que creemos inalcanzable.andromeda-galaxy-15763

Me quedo con muchos sentimientos del niño, prácticos para mi ahora. Pero desde luego no quiero el de dependencia. ¿Y tú?

Lector/a, seas quien seas, quiero admirarte. Sólo eso…

Aunque mees.

 

 

 

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