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28
Feb

Combinando curiosidad y creatividad para poder innovar

Creatividad: “Facultad de crear” o “capacidad de creación”.
Innovación: “Creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado”.

El diccionario de la RAE nos da los conceptos anteriores, conceptos que todos quisiéramos ser capaces de entender y manifestar correctamente. Nuestra vida profesional nos mantiene (en el mejor de los casos) en la búsqueda de lo que llaman el “proceso creativo”; las preguntas a responder tienen que ver con aquello que sabemos versus aquello sobre lo que todavía no hemos pensado. En esa búsqueda es donde la curiosidad juega un papel fundamental, ya que tal y como dice Shama Rahman en esta charla TEDxCibeles de 2015: “la curiosidad es la cualidad o el principal motivador que tenemos los seres humanos, es lo que nos impulsa a querer ser cada vez mejores y aquello que le da sentido a lo que hacemos”. Ella también afirma que, si la curiosidad es el primer paso, el otro motivador importante es la creatividad, esto es, la necesidad que tenemos de crear.

¿Pero solo los artistas son capaces de crear? ¿Qué pasa con aquellos que tienen una vocación más científica que humanista o artística? Aunque nos dicen desde pequeños que actividades como dibujar y pintar (por nombrar solo 2 ejemplos) son las que sacan a relucir la creatividad individual, lo cierto es que otras actividades como resolver problemas matemáticos, ensamblar muebles o incluso cocinar, requieren igualmente de cierta dosis de creatividad. Entonces, ¿Es acaso cierto que la necesidad de crear se manifiesta en cada aspecto de nuestra vida cotidiana?

No hay innovación sin un proceso creativo como tampoco hay proceso creativo que no surja de una pregunta sin respuesta. Y aquí es donde entra la noción de “creatividad multidisciplinar” que describe Shama Rahman: la posibilidad de ir un paso más allá en la búsqueda de respuestas combinando varias disciplinas a la vez. Por ejemplo, utilizando las artes escénicas para enseñar neurociencia. Esto lo hace a través de una plataforma creada por ella llamada Jugular. Para mí, lo realmente inspirador de su charla es el concepto detrás del nombre de su empresa (yugular): la capacidad de unir cabeza y corazón. Aplicar la imaginación a lo que ya conocemos para llegar a lo que todavía no conocemos, incluso si la tecnología para crearlo aún no existe. Pone como ejemplo al artista, matemático, inventor, escritor, y científico Leonardo Da Vinci. Su curiosidad por la capacidad de volar de los pájaros lo empujó a crear un tipo de paracaídas que, en el año 2000 y basado en sus dibujos originales, pudo ser construido por científicos de nuestro tiempo. Y funcionó perfectamente, tal y como lo dijo el artista/inventor hace más de 500 años. Ciertamente, no hay mejor ejemplo ¿No crees?

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